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Tips financiero para familias y personas en México

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Tips financieros para familias y personas en México

El costo de vida en México se ha ido incrementando peso a peso durante los últimos años. La economía nacional y su interacción con los otros mercados, ha elevado las tarifas de los impuestos, entre otras medidas para evitar que el país se vaya a la quiebra total.

El precio de dólar, por otra parte, también ha ejercido un enorme efecto, por lo que, para sostener un estilo de vida adecuado, hoy en día son muchas las personas que han tenido que adaptarse a un plan de ahorro bastante serio.

Es decir, la cuestión de cuánto dinero poseemos y cómo este puede proporcionarnos la estabilidad del estilo de vida que tenemos, va más allá de las decisiones que tomen los gobernantes y los políticos del país.

Ser solvente: una elección personal

En muchas ocasiones, la falta de tener solvencia económica también depende de nuestra propia voluntad para administrar nuestros ingresos y en la caída de un círculo vicioso donde no somos conscientes de nuestros instintos económicos.

Son muchos los que se quejan de que su situación financiera depende exclusivamente del bajo sueldo que reciben o de la manera como los políticos se absorben el dinero de la nación. Lo cierto es que esas son excusas camuflajeadas para poder identificar que son ellos mismos los que no están dándole rentabilidad a su propio dinero.

Así que, si te interesa aprender a tener un sano estilo de vida, donde tengas un dominio total de tu dinero, evitándote caer en deudas y en el estrés de que a fin de mes llegue pronto el pago de tu sueldo, sigue las pautas que hay en este artículo y ten por seguro que tu estilo de vida cambiará positivamente.

Los deseos y las necesidades

Vivimos en una sociedad donde se educa desde la misma infancia a ser consumistas. Los comerciales de televisión, la radio o el Internet bombardean los ojos de las personas, impulsándolos a creer que la vida se simplifica en ganar y gastar su dinero.

Tanto así, que los centros comerciales se han convertido en los templos del siglo XXI. Los mexicanos acuden a estos lugares para disfrutar la sensación de felicidad que es disfrutar un helado en familia o aprovechar los grandes descuentos.

Por eso, no somos conscientes del alcance de nuestro dinero y creemos que nuestro bienestar depende de manera exclusiva de comprar y comprar, cuando lo realmente importante es invertir en lo necesario, en aquello que hace parte de lo esencial para continuar llevando una vida de salud y bienestar.

He aquí una lista de ejemplos, a manera de resumen, de lo que representan los deseos:

  • Aquella ropa extra que sueles comprar, aunque tengas el armario lleno de ropa.
  • El pastel de chocolate que llevas a tu casa todos los miércoles.
  • El tomar un taxi para transportarte a una distancia a la que podrías llegar a tan solo diez minutos a pie.
  • El cambiar de teléfono móvil solo porque ya salió al mercado una versión más moderna.
  • Inscribirte a gimnasios de alto costo cuando puedes entrenarte en tu propia casa o saliendo a correr los domingos.
  • Realizar compras en línea con tu tarjeta de crédito.
  • Comprar productos alimenticios para la canasta familiar que solo van a saciar tu gusto y vanidad: la caja de cereales de marca, el frasco de mantequilla de maní o el paquete de papas previamente cortadas para que solo tengas que freírlas en aceite.

Y ahora, un resumen sencillo de lo que son las necesidades:

  • La compra de productos de higiene.
  • Los alimentos para comer.
  • El uso de los servicios públicos.
  • El pago del arriendo o el predial de tu domicilio.

¿Qué tal si el primer tip que realizas para ahorrar dinero y ser consciente de tus finanzas consiste simplemente en hacer una lista de dichos deseos que tanto te abruman? He aquí algunas preguntas que pueden ayudarte:

  • ¿Qué tanto estas yendo al cine por mes?
  • ¿Cuántas golosinas o dulces estás consumiendo por semana?
  • ¿Eres de los que les gusta comprar el clásico café latte para llevar a la oficina?
  • ¿Con que frecuencia estás visitando los centros comerciales para realizar compras?
  • ¿No puedes evitar la tentación de aprovechar los “fabulosos descuentos” que te ofrecen?
  • ¿Qué tanto sueles ir a comer fuera de casa, en restaurantes de cadena?

Observar tu plan de gastos

Así, aprende a ser consciente de que tanto le estás dando prioridad a tus deseos, que en síntesis son simplemente lujos innecesarios: pequeños y grandes aderezos en los cuales se va filtrando tu dinero sin que te des cuenta. Y no te das cuenta porque precisamente son detalles de la vida que te brindan placer y felicidad, razón por la cual no los ves como un gasto.

Uno de los primeros ejercicios a tener en cuenta, aparte de dejar de quejarte por los impuestos del gobierno o por las medidas que da el presidente para salvar la economía del país, es el de analizar todos tus gastos. Para ello, por supuesto, necesitarás un cuaderno y un lápiz, o bien, un programa como Excel o una aplicación de gastos como las tantas que existen hoy en día para teléfonos móviles y tablets.

Aprende a realizar un control de tus gastos. Será un ejercicio bastante sencillo y en el que no debes reprimirte sobre tus gastos. Ponte la meta, por ejemplo, que harás un análisis sobre la manera como utilizas tu dinero durante una o dos semanas.

Y regístralo todo: desde el momento en que pagas el pasaje del autobús, pasando por el pan de dulce de la hora del almuerzo y el pago de la deuda que tienes en el banco, hasta llegar a el litro de leche que compras cada día y la descarga de aquel videojuego para tu smartphone por el cual tuviste que realizar un gasto de “tan solo $0.99 dólares”.

Luego, deberás hacer el balance y ser consciente del modo cómo estas usando tu dinero. No es el momento para reprocharte ni para sentirte mal, solo identifica la manera cómo usas tu dinero y reconoce en esa lista de cosas que tan necesarios son esos gastos extras.

Establecer un presupuesto

Cuando se aprende a realizar un presupuesto, lo primero que se calcula es cómo nuestro dinero va a ser realmente útil para ti y tu familia. Visitar el supermercado es uno de los principales aspectos a tener en cuenta, lo mismo que la salud y el pago del transporte para cuando te diriges al trabajo.

Si tienes un hogar e hijos, debes tener en cuenta además el costo del estudio, el pago de los servicios como la luz eléctrica y el agua. Estos son los aspectos claves sin los cuales realmente tendrías un estilo vida totalmente desequilibrado. Al crear un presupuesto, alcanzar a tener una visión global de lo que es en verdad necesario para sostenerte a ti, a tu familia y evitar caer en unas finanzas que desbaraten tu tranquilidad.

Pero, además, entre otras de las ventajas de realizar un presupuesto

  • Eres consciente exactamente de cómo estás utilizando tu dinero.
  • Puedes ver con claridad que tan costoso es tu estilo de vida.
  • Alimenta una sensación segura de en qué debes gastar bien tu dinero.
  • Te permite observar en términos generales que dinero libre tienes.
  • Te ofrece la tranquilidad de querer establecer un plan de ahorros con dicho dinero libre.

Por tanto, entre otros de los tips a tener presente, aparte de tener una total claridad de cuáles son las necesidades y deseos que hacen parte de tu vida, es la de establecer el presupuesto de cuanto es tu dinero y cómo lo estás invirtiendo.

Una vez hecho este balance podrás compararlo con tu lista de gastos y podrás ser aún más consciente de cuáles son los recortes que tú mismo harás a tu estado financiero, para así beneficiarte, tener mayor solvencia y aprender a usar tu dinero en lo estrictamente necesario.

Encontrando un ahorro en el propio hogar

El ahorro empieza en casa. Ahora que ya eres consciente de tus ingresos y egresos, tienes que ser consciente de que solo dependerá de ti el realizar una óptima administración de tu presupuesto. Pero al igual que en México se hacen recortes de presupuesto, tú también deberás establecer un plan de acción, es decir, crearte pequeños y grandes retos para optimizar así tu dinero.

He aquí un resumen de cuáles son los factores en los cuales debes prestar atención para rentabilizar tu dinero:

  • Los servicios públicos: dejar que una sola gota de agua sea derramada en el lavaplatos sin que te des cuenta puede llegar a facturar una jugosa suma al año. Lo mismo ocurre para ese foco que permanece todo un día activo mientras estás en el trabajo o cuando cocinas más de lo que debes.

Este es uno de los pasos más importantes para tener control sobre tus finanzas. Optimiza los recursos que tienes y empieza a descontar de la factura de servicios un dinero que te podrá ser útil.

  • La visita al supermercado: por lo general, los supermercados utilizan sus propias tarifas. No puedes discutir con la cajera a que te rebaje el precio de un kilo de aguacate, ya que ella es solo una empleada al servicio de una empresa.

En cambio, si vas al mercado, no solo encontrarás productos más saludables sino que puedes tomarte el atrevimiento de solicitar un descuento, así se trate de una rebaja pequeña.

Esto es lo mismo que ocurre con las grandes marcas, que hoy en día muchos consumen simplemente porque aparecen en televisión o son las que sensacionalmente “dejarán tu ropa como nueva” o “llenarás de alegría tu vida con estas galletas de chocolate”.

Si por un instante piensas en lo mucho que puedes ahorrar comparando precios y escogiendo con inteligencia, sin duda alguna verás reflejadas las ganancias en tu bolsillo.

Un último tip: cuando vayas al supermercado o al mercado, aliméntate antes, ve con la barriga llena y el corazón contento, ya que cuando tienes hambre empiezas a llenarte de cosas que en realidad solo te apetecen, pero de momento.

  • Los vicios y las tentaciones: este aspecto está muy relacionado con el aspecto anterior, relativo al ir de compras con hambre. Lo cierto es que es mucho lo que puedes gastar en cigarrillos, sodas, cervezas, chocolate, entre otro mundo de caprichosas tentaciones. Aprende a realizar una lista de lo que esos gastos representan al mes y ten por seguro que la próxima vez que vayas a comprar una golosina lo dudarás.
  • Las loterías: este representa uno de los fenómenos que más hieren a la economía de una familia o una persona. Depositar las esperanzas en un boleto que te promete la posibilidad de ganar millones de pesos es en esencia un vicio.

Apostar a la suerte a los únicos que enriquece es a las casas de apuestas y los casinos. Mientras tanto, el margen de ganancias que tú tienes es tan solo del 5%, en la mayoría de los casos. Por lo que cada vez que compras un billete de lotería estás botando tu dinero a la basura.

  • Comprar por gusto: de este asunto ya se había trabajado previamente en lo relativo a los deseos y las necesidades. Recuerda: ese pantalón que te ofrece el mostrador con un 50% de descuento puede ser muy bonito, pero, ¿en realidad necesitas otro pantalón más para tu colección? ¿Hace cuánto que compraste el último y que tanto puede servirte aún? Piensa antes de actuar, piensa antes de comprar.
  • Los seguros: finalmente, aunque este aspecto constituye un gasto, es en realidad un ahorro. En la vida todo es impredecible y una manera de cubrir esos momentos inesperados es respaldarse con un buen sistema de seguros. Así se trate solo de asegurar a tu casa de posibles robos o eventos catastróficos como un terremoto que la destruya, esta alternativa es la medida más eficaz para salvaguardar tu patrimonio.

Las deudas bancarias

Ahora bien, adquirir una deuda con un banco es uno de los hechos más descabellados que existen. Sí, resultan más que necesarios. Cuando decides casarte tendrás que sacar un dinero extra de donde no lo hay para tener una celebración inolvidable, lo mismo que en el momento en que eres consciente de que deseas tener tu propia casa, tu propio auto o financiar los gastos del viaje que deseas realizar el próximo fin de año.

Los bancos siempre estarán disponibles para que contraigas una deuda con ellos. Y no existe nada malo en ello, resulta una medida más que necesaria para abastecernos de un dinero que realmente no tenemos, pero que nos gustaría tener de modo inmediato.

En el momento que firmamos el acta de compromiso con respecto a la deuda, la misma entidad bancaria nos ha dejado en claro cuánto deberemos pagar mensualmente y durante cuánto tiempo. Ese es un compromiso totalmente serio que de acuerdo a todo lo escrito por el asesor financiero resultará fácil de saldar. Te dices a ti mismo: “O sea que al cabo de dos años habré librado el pago del auto y será completamente mío: no tendré inconveniente en realizar los pagos periódicos gracias al sueldo que tengo”.

Pero entonces ocurre algo inesperado:

  • De una manera que para ti es insospechable los intereses empiezan a subir.
  • En cierto momento ya no cuentas con el dinero que tan estrictamente tenías separado para las mensualidades.
  • Se empieza a crear una distancia entre el ver saldada la deuda y tu propia tranquilidad.
  • Tu vida se llena de cierto estrés y la deuda parece mantenerse.

Y entonces te preguntas: ¿En qué momento se convirtió esa deuda en un monstro capaz de afectarte financieramente? ¿Por qué el mundo tan fabuloso que prometía el pago de la deuda se convirtió en algo tan pesado de cumplir? Ahora bien, el problema no se halla precisamente en el banco.

Resulta que cuando adquiriste la deuda, no tenías en cuenta el gasto que tendrías que emplear para el pago de la gasolina de tu auto o el compromiso de pagar los servicios públicos del hogar. Si a eso le agregas los caprichos que sigues dándote como pedir pizza por teléfono o aprovechar los descuentos del centro comercial, entonces lentamente vas cayendo en un círculo vicioso.

Caes en un círculo vicioso donde ese dinero que tenías pensando, ese que dijiste ibas a respetar de manera tan sagrada para pagar las mensualidades bancarias, deja de convertirse en una prioridad. Sigues pensando que debes vivir el presente y que cómo la deuda con el banco es un asunto a largo plazo, solo debes preocuparte por pagar mes a mes la mensualidad correspondiente.

Lo que realmente deberías hacer para amortizar tus gastos en relación a la misma deuda es:

  • No conformarte con el pago de la cuota mensual.
  • Abrir tu mente para concebir otras perspectivas para acelerar el proceso de pago.
  • Y para ello, establecer un plan de ahorro y recorte de gastos, para acumular un valor adicional para insistir en saldar este compromiso.
  • Continuar con una mentalidad de ahorro para en la medida de lo posible tener más fondos para ir saldando la deuda.
  • Y esto exigirá por supuesto cambios en tu vida, pero es un reto que debes asumir.

De ese modo, cuando consideras que pagar la deuda es un reto, una carrera contrarreloj contra los intereses y tus propios gastos, tu estilo de vida mejora enormemente mientras ves como la cifra de la deuda se reduce.

El otro peligro que ocurre con las deudas bastante identificado en el sector de las finanzas, es que cuando las personas se dejan asfixiar por el incremento de los intereses bancarios, acuden a contraer otra deuda, para así pagar la primera. Pero, esto también representa otro círculo vicioso tan agresivo y desmoralizador como lo son hoy en día las tarjetas de crédito.

Las tarjetas de crédito

Sí, el nombre de las tarjetas de crédito es para muchos una auténtica pesadilla. Una pesadilla que inicia como la promesa de un sueño fantástico. Cuando la tienes en tu mano, te sientes orgulloso de tener a tu disposición dinero extra en el momento y lugar que lo deseas.

Eres consciente de que el único sacrificio a cambio, es que deberás pagar la cuota de manejo mensualmente, pero mientras tanto, tienes el derecho a utilizarla como medio de pago para todo lo que quieras, y más aún, si tienes la oportunidad de dividir el costo de ese nuevo televisor o smartphone, repartiéndolo en pagos de un número determinado de meses.

Hoy en día, contrario a lo que ocurría hace algunas décadas en las que las tarjetas de crédito solo eran cedidas a personas con solvencia económica, éstas son entregadas a cualquier tipo de persona. Incluso si eres un mexicano que tan solo ganas un salario mínimo, puedes obtenerla.

Más aun, la tendencia actual de los bancos es contratar a personas que trabajen en los call centers para que llamen a los propietarios de las cuentas bancarias para ofrecerles la oportunidad de tenerla. Te la harán llegar directamente a tu casa, de ser necesario, para que puedas empezar a usarla.

El peligro de tener una tarjeta de crédito es el siguiente:

  • El hecho de que sientas que tienes dinero extra a tu disposición se convierte en la máxima tentación para realizar todo tipo de compras.
  • El deseo de comprar por gusto y/o deseo se incrementa.
  • La idea de pagar un producto a meses, implica a su vez una tasa de intereses bancarios extra.
  • Por lo que en cada compra que realizas estás adquiriendo de manera disfrazada una deuda que se irá acumulando.
  • Y es en ese mismo punto donde las personas utilizan su tarjeta de crédito para pagar sus otras deudas, contrayendo a su vez una deuda adicional.
  • Este anterior recurso, es el mismo que utilizan aquellas personas que no solo utilizan una, sino varias tarjetas de crédito.
  • Si a eso se le agrega la cuota de manejo por algo que puedes o no usar, este es un dinero que deberías estar usando para ti mismo y no para brindarlo integralmente al banco.

¿Qué hacer entonces? Tener una tarjeta de crédito no tiene por qué ser una pesadilla. De hecho, en realidad es un recurso fantástico. Sí, sí lo es, en tanto es una alternativa que puede sacarte de aprietos si sabes utilizarla de manera inteligente. Se trata simplemente de darle un buen uso.

Algunos tips a tener en cuenta son:

  • Solo usarlas en los casos de real necesidad.
  • No emplearlas para cumplir tus caprichos.
  • Evitar el refinanciar el pago de un producto a largo plazo. Recuerda que, si eliges la opción de pagar a una sola cuota, los intereses bancarios no aplican.
  • Dejar de pensar que eres amo y propietario de todo el dinero que puedas tener disposición con la tarjeta. ¡Simplemente es una ilusión: ¡el dinero que te ofrecen nunca es tuyo, es del banco!

Un último tip a tener en cuenta, que para muchos es un truco bastante legal, es el de aprovechar el tiempo gratuito de uso y prolongarlo con cierta frecuencia. Es decir, llamas con una anterioridad de dos a tres meses a la misma entidad bancaria para solicitar la anulación del servicio de la tarjeta, alegando que ya tienes otra o diciendo que realmente no te convence el tenerla. El asesor comercial que te atiende te ofrecerá sin dudarlo que te quedes con la tarjeta de crédito, pero a cambio, tendrás otro plazo gratuito de seis meses de uso.

De hecho, muchas personas acceden a cancelar su tarjeta de crédito justo cuando está por vencerse el plazo de uso gratuito. La cancelan y a su vez adquieren una nueva con otro banco o institución, logrando así obtener la garantía de un uso totalmente libre.

¿Por qué ocurre esto? A los bancos les interesa que tengas un medio de pago con el cual puedas contraer deudas con cierta periodicidad. Mientras tengas a la mano una tarjeta de crédito, tienes la tentación de utilizarla y cumplir así tus gustos.

Ir más allá de controlar nuestras finanzas: ahorrar

Controlar nuestras finanzas y optimizar nuestro dinero siempre constituirá un reto. No es fácil buscar estrategias para disminuir el costo de los servicios, como también resulta fastidioso tener que sacrificar los grandes gustos que tradicionalmente nos venimos dando, como ese café de cada miércoles acompañado con un pastel de chocolate.

Aprender a manejar nuestras finanzas exige mucho más que tener la vocación y el deseo de lograrlo. Sin embargo, si ya has tomado consciencia de tus gastos y has sabido reconocer la importancia de hacer respetar tu presupuesto, entonces ya has comenzado a caminar hacia la dirección correcta.

Si además ya has logrado eliminar de tu vida las deudas bancarias o has aprendido a convivir con tu tarjeta de crédito entonces ya has dado un enorme paso adelante sobre tu vida financiera.

Pero lo que más te motivará a seguir adelante es sin duda alguna el concepto del ahorro. El ahorro consiste simplemente en cancelar el deseo de gastar y almacenar dicho monto en un lugar que bien podríamos considerar como “sagrado”.

Así se trate de un humilde frasco de cristal, el simple hecho de ver como su contenido se va llenando de monedas y billetes inunda en tu mente la satisfacción de ver que eres capaz de manejar bien tu dinero y aprovechar bien lo que te resta.

Lo más importante a la hora de ahorrar es tener siempre los siguientes aspectos:

  • Colocarse una meta: para que sigas firme en tu propósito, ten presente en todo momento la idea de algo que quieres lograr. Bien puede ser ese viaje a Cancún para fin de año, el nuevo televisor que deseas para tu sala o el renovar la ropa de tu armario.

“¡Pero estos son deseos, no necesidades!”, pensarás. Sí, sí lo son. Pero si asocias la idea de ahorrar como algo que realmente te da placer y felicidad, aprenderás a llevar el control de tus finanzas con total cariño.

  • Aprender a calcular: cuando aprendes a calcular lo que llevas, estimularás la certeza de que sí es posible alcanzar las metas, a través de los pequeños y grandes sacrificios. A la final te darás cuenta que a mitad de camino puedes cambiar de meta y utilizar dicho dinero para un proyecto aún mejor, como lo puede ser el tener un ahorro adicional para usarlo en el mejor momento.

Así, tendrás el orgullo de sentir que en tu cuenta bancaria siempre habrá dinero disponible y ese sentimiento es muchísimo más intenso que el que puede proporcionarte una tarjeta de crédito.

  • Una mentalidad de millonario: el dinero es una forma de energía. Todas tus ganancias son una síntesis del trabajo que realizas día a día, tanto para mantenerte ocupado como para preservar el estilo de vida que has logrado construir.

Ser millonario no es simplemente el reflejo de tener grandes sumas en una cuenta bancaria, sino, ante todo, el tener una visión en la que te sientes rico y a gusto con tu vida cotidiana. Si a eso le agregas la confianza de que puedes controlar tus finanzas para rentabilizar tu dinero, entonces estás en los mismos pasos de quien tiene una mentalidad de millonario.

Conclusión

Aprender a manejar nuestro dinero constituirá siempre un reto: el centrar nuestra atención en nuestros gastos y saberlo optimizar para sacarle el mayor provecho. A veces puede resultar una tarea difícil y tediosa, te enfrentarás a las deudas y a los pagos pendientes que tengas. Pero si eres paciente y sabes llegar al punto límite, tú mismo puedes cambiar tu destino financiero acatando consejos y estrategias como las aquí descritas, o las que tú mismo puedas aplicar.

No vas a necesitar ganarte la lotería o depender de que tu sueldo incremente el próximo año, sino que todo quedará bajo tu responsabilidad: es decir, de tus decisiones, del apreciar lo que tienes a la mano y cómo orientarlo para tu propio bienestar y en lo que realmente necesitas para proteger tu estilo de vida.

El dinero no cae del cielo. Y eso lo debes saberlo a la perfección, ya sea porque tengas que costear tus propios gastos o también los de tu familia. Aprende a ser inteligente con tu dinero y observar con precaución en qué sentido lo estás derrochando para así darle el buen uso que merece.

La meta de llevar una vida financiera está en ti.

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